La Plaza de Toros de Murcia colgó el cartel de completo la noche del 8 de julio para recibir a Alejandro Sanz en una de las paradas de su gira «Y ahora qué World Tour». El calor fue otro de los protagonistas de la velada. Con 37 grados cuando debía comenzar el espectáculo, miles de asistentes, la mayoría armados con abanicos, esperaban impacientes el inicio de un concierto que arrancó con unos quince minutos de retraso.
La espera terminó entre una gran ovación cuando el artista apareció sobre el escenario para presentar los primeros temas de su nueva etapa musical, entre ellos «Palmeras en el jardín», «Hoy no me siento bien» y «El vino de tu boca», canciones que forman parte de este nuevo ciclo artístico.
Desde el primer momento, Alejandro Sanz mantuvo una comunicación constante con el público. Entre canción y canción hizo varias referencias al intenso calor que se vivía en la capital murciana, preguntando en repetidas ocasiones cómo se encontraban los asistentes e incluso ofreciendo agua a algunas de las fans situadas en la primera fila.
Uno de los momentos más celebrados llegó cuando lanzó una de sus prendas al público, provocando la euforia de los seguidores que ocupaban las primeras filas. Más tarde también regaló unas gafas, en una noche marcada por la complicidad con sus fans.
El apartado visual estuvo a la altura del espectáculo. Un cuidado diseño de iluminación, acompañado por imágenes proyectadas en una gran pantalla, aportó personalidad a cada interpretación y convirtió el concierto en una experiencia que fue más allá de lo musical.
Sobre el escenario, Alejandro Sanz estuvo acompañado por una sólida banda de ocho músicos, cuatro de ellos mujeres. Dos procedían de Cuba, una de Perú y otra de Gran Canaria, además de participar en los coros que dieron fuerza a muchas de las interpretaciones.
A lo largo de algo más de dos horas, el artista madrileño hizo un recorrido por las canciones más emblemáticas de su carrera. No faltaron himnos como «Amiga mía», «Mi soledad y yo», «Cuando nadie me ve», o «No es lo mismo», que fueron coreados prácticamente de principio a fin.
El lado más festivo de la noche llegó con temas como «Deja que te bese» y Las Guapas, además de otras canciones que hicieron levantarse de sus asientos a buena parte de los asistentes, que no dejaron de cantar, bailar y acompañar el espectáculo con sus abanicos.
Al finalizar el concierto, con su “Corazón Partío” el ambiente era el de una noche plenamente disfrutada. Los miles de asistentes abandonaron la Plaza de Toros con la satisfacción de haber vivido un espectáculo en el que no faltaron emoción, calidad musical, una cuidada puesta en escena y un Alejandro Sanz que volvió a demostrar por qué sigue llenando recintos después de más de tres décadas de carrera.




